El 14 de agosto de 1959 nació en Lansing, Míchigan, Earvin ‘Magic’ Johnson Jr., la figura que transformó para siempre el básquetbol profesional. Con 2,06 metros de altura, llegó a Los Angeles Lakers en el Draft de 1979, en un momento en que la NBA atravesaba una de sus etapas más difíciles: baja audiencia televisiva, poca concurrencia a los estadios y una imagen pública deteriorada.

El origen del Showtime

Desde su debut en la temporada 1979-1980, Magic rompió los esquemas tácticos de la época. En un contexto donde los jugadores de más de dos metros solían jugar cerca del aro, él asumió la conducción del equipo con un manejo de balón refinado y una visión periférica única. Su capacidad para liderar el contraataque y sus legendarios pases sin mirar desarmaban a las defensas y convirtieron al Forum de Inglewood en el escenario del básquet más vistoso de la historia, además de un punto de encuentro para las celebridades de Hollywood.

El impacto inmediato y los cinco anillos

La consagración llegó en las Finales de 1980 contra los Philadelphia 76ers, en su año de novato. Tras una lesión en el tobillo de Kareem Abdul-Jabbar, Magic ocupó la posición de pívot en el sexto juego y registró una actuación monumental: 42 puntos, 15 rebotes y 7 asistencias, dando el campeonato a los Lakers. Esa actuación le valió convertirse en el jugador más joven en ganar el premio al Jugador Más Valioso de las Finales.

Con Johnson en la cancha y Pat Riley como director técnico, los Lakers conquistaron cinco campeonatos en la década de 1980: 1980, 1982, 1985, 1987 y 1988.

La rivalidad con Boston y el legado

La electrizante rivalidad contra los Boston Celtics de Larry Bird se convirtió en el motor publicitario que la televisión y la liga necesitaban para vender el torneo a audiencias internacionales. Esa competencia sentó las bases comerciales del negocio que hoy conocemos. El legado de Magic Johnson como arquitecto del básquetbol moderno permanece intacto, y su influencia se extiende mucho más allá de los títulos y las estadísticas.