Lo que comenzó como una posibilidad que no estaba entre los planes iniciales terminó convirtiéndose en un caso de proyección internacional. Una familia volcada al sector de la carne dio un giro a su actividad a partir de una pregunta clave que redefinió el rumbo de su proyecto.

Esa decisión impulsó el desarrollo del emprendimiento y abrió la puerta a la comercialización en el mercado exterior, consolidando envíos de productos cárnicos hacia diferentes regiones del mundo.

En la actualidad, la iniciativa familiar logró posicionarse y comercializar su producción en destinos internacionales como Suiza, Dubái, Estados Unidos e Israel.