El Gabinete de Alemania aprobó este miércoles 12 de agosto una reforma integral de sus servicios de inteligencia para enfrentar un escenario de amenazas crecientes, que incluye sabotajes, ciberataques y acciones de potencias extranjeras como Rusia. La medida busca transformar al BND (Servicio Federal de Inteligencia) y a la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) en organismos con capacidades operativas y no solo de recolección de información.

Qué cambios implica la reforma

Según el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, se busca que los servicios de inteligencia alemanes estén «a la misma altura de nuestros servicios amigos en todo el mundo». Entre las nuevas facultades que contempla el plan se incluyen:

  • Realizar acciones de sabotaje en el extranjero si hay amenaza de guerra, como interrumpir pagos a agentes enemigos o alterar entregas de componentes defectuosos.
  • Llevar a cabo hackeos para manipular o borrar datos, cambiar instrucciones para la construcción de armas o detener ciberataques.
  • Acceder a dispositivos electrónicos como laptops y teléfonos móviles, y almacenar datos relevantes.
  • Ampliar las competencias de la BfV en el análisis de grandes cantidades de datos mediante Inteligencia Artificial (IA), así como en requisas digitales y observación de viviendas.

La reforma mantiene la prohibición de hacer uso de la fuerza contra personas en el extranjero, aunque los miembros del BND ya no necesitarán un permiso especial para portar armas fuera del país.

El contexto: el incidente del dron en Leipzig

La aprobación de la reforma se produjo poco después de que se hallara un dron cargado con explosivos cerca de un Antonov ucraniano en el aeropuerto de Leipzig/Halle. El gobierno calificó el hecho como un «atentado híbrido», lo que reforzó la urgencia de ampliar las capacidades de inteligencia. La jefa de despacho del canciller Friedrich Merz, Nina Warken, señaló que Alemania enfrenta «ataques híbridos constantes» y que depende en exceso de la ayuda de otros países, lo que la convierte en un «blanco vulnerable».

Críticas y próximos pasos

La comisionada federal de protección de datos, Louisa Specht-Riemenschneider, criticó la reforma porque podría quitar a su organismo la supervisión sobre el BND, dejando a los ciudadanos con medios limitados para conocer cómo se tratan sus datos. También advirtió que el acceso a sistemas de videovigilancia públicos y privados y el almacenamiento indefinido de datos personales podrían ser inconstitucionales.

Por su parte, la oposición, incluidos el Partido Verde y La Izquierda, cuestiona que se vulnere el principio de separación de competencias. La reforma aún debe ser aprobada por el Parlamento alemán para entrar en vigencia.