El bloqueo de Ormuz y la sombra militar sobre Cuba: claves de la nueva estrategia de Trump
En un tablero internacional cada vez más impredecible, las decisiones de Donald Trump combinan cierres marítimos inéditos, amenazas bélicas y un insólito episodio de seguridad alrededor del avión presidencial. El escenario geopolítico actual tiene el sello del universo Trump, llevado a niveles de extravío y disparate difíciles de asimilar.
Ormuz: un bloqueo con dos protagonistas
Lo que sucede actualmente en la navegación marítima internacional es un caso de estudio. El Estrecho de Ormuz se encuentra completamente bloqueado por ambas partes: tanto Estados Unidos como Irán atacan a los buques que pretenden circular por la zona. Si no ataca uno, ataca el otro.
Se suponía que la función de la flota estadounidense debía ser facilitar el paso seguro de los buques para evitar los drones y las minas iraníes. Sin embargo, la decisión de la Casa Blanca fue sumarse al bloqueo de la vía marítima. Mientras el régimen de Teherán exige levantar las sanciones navales para reabrir el paso, Washington asegura tener el control absoluto de la zona. Un delirio estratégico que oscila entre la gravedad y el ridículo.
La amenaza contra Cuba
En este panorama, volvió a tomar la palabra Pete Hegseth, el titular de la cartera que solía llamarse Secretaría de Defensa y que hoy se presenta como «Secretaría de Guerra». Hegseth no parece haber sido designado por sus credenciales militares, diplomáticas o geopolíticas, sino mediante una suerte de casting de conductores de televisión.
Ayer, Hegseth volvió a escalar la tensión continental al declarar que Washington no descarta una operación militar contra el régimen de Cuba, argumentando que La Habana debería «prestar atención a la voluntad del presidente Trump». Bajo la lógica de la llamada Doctrina Monroe, se mezcla la amenaza directa con pretendidas negociaciones, rediseñando alianzas e intervenciones globales con una liviandad alarmante.
La evacuación del Air Force One
El punto máximo de esta saga novelesca lo ocupa el reciente episodio registrado tras la cumbre de la OTAN en Turquía. Según los reportes revelados en las últimas horas, el Servicio Secreto extrajo a Donald Trump del Air Force One introduciéndolo en un contenedor de transporte para trasladarlo a otra aeronave militar.
El argumento oficial para semejante operativo de película de espías fue la existencia de una amenaza «creíble e inminente» de un ataque con misiles iraníes. La controversia radica en la conducta hacia el resto de la comitiva: la aeronave presidencial despegó con la tripulación y los pasajeros a bordo, mientras el presidente era evacuado por otra vía.