De la guerra al anuncio de la tregua
Una tregua inesperada se anunció a poco de vencer un ultimátum de Donald Trump a Irán, que se había convertido en un importante punto de tensión internacional. La noticia se produjo una hora y media antes de la fecha límite establecida por el presidente estadounidense para la liberación del estrecho de Ormuz, vital para el comercio de petróleo mundial.
Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, Trump había emitido múltiples amenazas, elevando la ansiedad a nivel global. Este último ultimátum culminó en un giro inesperado, en el que se decidió suspender los ataques en un intento por negociar con Teherán.
Las 9 de la noche (hora argentina) era la hora clave estipulada por Trump para que Irán abriera el estrecho de Ormuz, bajo la advertencia de un posible ataque estadounidense en respuesta a las amenazas iraníes sobre el tránsito de petróleo.
Trump había advertido sobre la magnitud de una acción militar: «La muerte, el fuego y la furia reinarán», generando preocupación no solo en Estados Unidos, sino también en el ámbito internacional. Sin embargo, a medida que el conflicto avanzaba, sus medidas se tornaron más dilatorias, tratándose de un pulso político constante.
En un tweet, el presidente elaboró sobre la posibilidad de atacar las centrales eléctricas de Irán si el estrecho no se liberaba en 48 horas. En ese momento, se temía un escenario catastrófico, que podría incluir ataques a instalaciones nucleares, con graves consecuencias para la estabilidad regional y mundial.
Frente a la falta de capitulación por parte de Irán, Trump decidió extender el plazo, alegando «conversaciones productivas» en curso, aunque el panorama seguía siendo incierto. Esta nueva prórroga fue anunciada como una pausa de cinco días, con un tono que buscaba posicionarlo como mediador en lugar de agresor.
Más adelante, antes de que venciera el nuevo plazo, Trump volvió a prorrogar su ultimátum, señalando que las negociaciones estaban en marcha, a pesar de su retórica beligerante. En este contexto, estableció un nuevo periodo de diez días para dialogar con Teherán, indicando que cualquier decisión de atacar se evaluaría más adelante.
Finalmente, cuando faltaba poco tiempo para el vencimiento del ultimátum, Trump reveló que se había acordado una tregua, mediada por Pakistán, donde se suspenderían los ataques por dos semanas, siempre que el estrecho de Ormuz fuera abierto. Este acuerdo dependerá de si Irán acepta las condiciones del acuerdo, cuyos detalles serán evaluados el 21 de abril.