Cómo soltar el celular y recuperar el control según la ciencia
El biólogo, investigador del CONICET y profesor del ITBA, Fabricio Ballarini, recurrió a estrategias simples como comprarse un reloj de pulsera y un reproductor MP3 para reducir la necesidad de tocar el teléfono. Esa búsqueda personal dio origen a «(Des)conectados. Información científica para tomar el control de nuestra vida digital», un libro publicado por Ediciones B que coescribió junto a Juan Eduardo Bonnin, lingüista, investigador del CONICET y docente de la UNSAM.
Una mirada científica sin posturas extremas
La publicación aclara desde sus primeras páginas que su propósito no es rechazar la tecnología ni promover el aislamiento. Escrita con un tono accesible y directo, la obra busca diferenciar lo que la ciencia ha comprobado de aquello que aún se encuentra en debate. Como punto de partida histórico, los autores recuerdan las prevenciones de Sócrates en el Fedro de Platón respecto a la escritura y la memoria, remarcando que cada avance técnico exige adaptaciones cognitivas.
Por qué cuesta alejarse del teléfono
Existen razones biológicas que explican la dificultad para romper el hábito de consultar el dispositivo de forma constante. Según explica Ballarini, el teléfono celular combina dos factores clave: la cercanía física permanente y el hecho de que nunca se apaga del todo. Las notificaciones continúan operando sobre la atención del usuario incluso cuando el aparato no se está utilizando.
Desde una perspectiva evolutiva, la inclinación a revisar alertas responde a mecanismos ancestrales de supervivencia. La necesidad de verificar si un estímulo del entorno representa una novedad o una amenaza es aprovechada por la arquitectura de los dispositivos digitales.
Herramientas y debate sobre la salud mental
A lo largo de seis capítulos, el trabajo aborda la cultura de las pantallas, el desarrollo del lenguaje y el cuerpo en la primera infancia, la atención, la salud mental, la adicción y las emociones. La obra suma un epílogo a cargo de Darío Álvarez Klar, una guía práctica y cuestionarios para evaluar ansiedad, depresión, autoestima y uso del smartphone.
El texto también repasa las posturas de investigadores como Jean Twenge y Jonathan Haidt sobre el bienestar y el tiempo de pantalla. Aunque se citan estudios que indican que el uso de dispositivos explica menos del 0,4 por ciento del bienestar en adolescentes, el debate sigue centrado en si dicho porcentaje representa un impacto significativo en la vida diaria.