El sistema judicial del condado de Los Ángeles está dando un giro sorprendente al implementar inteligencia artificial en sus funciones, con el objetivo de agilizar procesos y aliviar la carga laboral de los jueces. Esta novedad podría revolucionar la manera en que se manejan los casos legales, aunque también ha suscitado preocupaciones sobre su impacto en la integridad del sistema judicial.

El programa piloto, lanzado el mes pasado, permite a una decena de jueces de tribunales civiles acceder a Learned Hand, un software que analiza documentos y ayuda en la redacción de fallos provisionales. Ante el creciente déficit de personal y la sobrecarga de trabajo en los juzgados, esta herramienta se presenta como una solución viable para descongestionar el sistema.

A pesar de sus beneficios potenciales, algunos abogados han expresado su inquietud. Temen que la IA pueda generar errores y socavar la confianza pública en la justicia, dado que un fallo tentativo elaborado por una máquina podría influir en el criterio de los jueces antes de que tomen su propia decisión.

Sin embargo, los responsables judiciales subrayan que los jueces siempre deberán revisar y modificar cualquier borrador generado por la herramienta. Rob Oftring Jr., portavoz del tribunal, enfatizó que esta ayuda no reemplaza la responsabilidad del juez, sino que busca facilitar tareas repetitivas y aliviar la carga de trabajo acumulada.

La compañía detrás de Learned Hand, dirigida por Shlomo Klapper, ya trabaja con sistemas judiciales en diez estados de EE.UU. Entre ellos, la Corte Suprema de Michigan ha implementado el software para evaluar solicitudes de apelaciones. Klapper se refirió a su creación como un “sous chef judicial”, diseñado para asistir sin sustituir a los jueces.

Se espera que este programa piloto se expanda hasta principios de 2027, con un costo de poco más de USD 300,000. Durante este período, se utilizará principalmente para revisar y resumir una variedad de mociones en los tribunales civiles, con posibles aplicaciones futuras en el ámbito penal.

A pesar de la implementación, persisten las dudas sobre la confianza que se puede depositar en la inteligencia artificial. Klapper asegura que su objetivo no es reemplazar a los jueces, sino permitirles dedicar más tiempo a la toma de decisiones, en lugar de quedar atrapados en el manejo de papel. El futuro de la justicia podría depender de cómo se integre esta tecnología en el sistema.