Un tribunal de Los Ángeles determinó que Instagram y YouTube son responsables del daño sufrido por una joven de 20 años, marcando un precedente histórico en la lucha contra la adicción a las redes sociales. La decisión se produjo tras un juicio que duró más de siete semanas y en el que el jurado otorgó una indemnización de 3 millones de USD a la demandante, Kaley GM.

Kaley, quien llegó al tribunal con el mismo vestido rosa usado durante su testimonio, argumentó que las plataformas estaban diseñadas para enganchar a usuarios jóvenes. Esta sentencia resuena en un contexto donde las redes sociales enfrentan múltiples demandas por los efectos negativos que tienen en la salud mental de los menores.

El impacto de este fallo podría modificar radicalmente el panorama legal para empresas tecnológicas, estableciendo un nuevo estándar sobre la responsabilidad de sus plataformas en torno al bienestar de los usuarios jóvenes. La condena se dio poco después de otra decisión judicial que responsabilizó a Meta por 375 millones de USD en un caso similar, destacando una creciente preocupación sobre el contexto de seguridad y salud mental en el uso de las redes sociales.