OpenAI ha solicitado a los fiscales generales de California y Delaware investigar las acciones de Elon Musk, acusándolo de intentar influir de manera inapropiada en su reestructuración como empresa con fines de lucro. Este enfrentamiento se enmarca en un contexto de creciente tensión entre Musk y la organización que cofundó en 2015.

Según Jason Kwon, director de estrategia de OpenAI, Musk ha intentado varias veces apoderarse del control de la organización sin fines de lucro para beneficio propio. Esta situación tiene implicaciones serias para el futuro de la inteligencia artificial, ya que Musk está alegando que OpenAI ha traicionado su misión original al recibir miles de millones de dólares de Microsoft y cambiar su modelo de negocio.

El juicio, que está programado para llevarse a cabo en las próximas semanas, podría determinar no solo el futuro de OpenAI, sino también el espacio legal y operativo para empresas que operan bajo una misión similar. Musk busca reclamar hasta **134 mil millones de dólares** en daños de OpenAI y Microsoft, elevando aún más la tensión entre las partes involucradas.

OpenAI, conocida por ser la creadora de ChatGPT, había acordado otorgar una participación del 27% a Microsoft durante su reestructuración, un movimiento que inicialmente fue aceptado por los fiscales generales tras ciertas garantías sobre la estructura de gobernanza de la compañía. Sin embargo, ahora la legalidad de estos acuerdos podría estar en jaque.

La oficina del Fiscal General de California está revisando la carta de OpenAI, mientras que hasta el momento no ha habido respuesta formal de los otros involucrados. Este conflicto entre poderosos actores de la tecnología no solo redefine las relaciones empresariales, sino que también podría influir en la dirección de la inteligencia artificial en el futuro cercano.