Trump amenaza con más acciones contra Irán: el petróleo se encarece y la bolsa baja.
El precio del crudo Brent alcanzó los 108 dólares por barril, un incremento del 7% en un solo día, en medio de la intensificación de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente.
La reciente escalada en el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha impactado drasticamente en los mercados. A pesar de que el presidente Trump indicó que la conclusión de la guerra está cerca, no dio un calendario claro, lo que desilusionó a los inversores que esperaban una desescalada inmediata.
Esta prolongación del conflicto ya ha desencadenado una crisis energética global que afectará a países desarrollados y a economías más vulnerables. Ciudades y regiones de todo el mundo enfrentan la amenaza de un aumento significativo en los precios de productos esenciales como la electricidad y el combustible para cocinar.
El crudo West Texas Intermediate, referencia en EE.UU., también se situó en 106 dólares el barril, lo que representa un aumento del 6%. La atención se centra en el estrecho de Ormuz, ruta clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que podría complicar aún más la situación si continúan los enfrentamientos.
Las bolsas en Asia ya reflejan el impacto negativo. El índice Nikkei 225 de Japón cayó un 2,4% y las acciones de Corea del Sur se desplomaron un 4,5%. Las expectativas no son alentadoras, ya que los futuros del S&P 500 también apuntan a una bajada del 1,3% en Estados Unidos.
En este contexto, los precios de la gasolina en EE.UU. subieron a una media nacional de 4,08 dólares por galón, lo que representa un aumento del 37% desde el inicio de la guerra. Esto ha repercutido directamente en los conductores y consumidores en general, quienes deben afrontar costos más elevados en sus desplazamientos cotidianos.
El impacto de esta crisis se podría extender de manera prolongada, según expertos en energía. Las proyecciones indican que, en caso de que el conflicto persista, podría ser necesario implementar medidas de racionamiento, lo que afectaría a la economía global y complicaría más aún la situación para los ciudadanos.
A medida que el conflicto continúa, las expectativas de un ajuste en las cadenas de suministro pueden provocar una reorientación en el uso de fuentes de energía, favoreciendo el carbón y otras alternativas, lo que podría dar lugar a su propio conjunto de desafíos económicos y ambientales.