Adiós a un luchador

El exboxeador puertorriqueño Prichard Colón murió a los 33 años, tal como confirmó su padre y exentrenador, Richard Colón, a través de las redes sociales. En un mensaje publicado en Facebook, el papá del deportista expresó: «Lamento informar el fallecimiento de mi hijo Prichard de este mundo terrenal. Ahora está en un lugar mejor». También agradeció «tantos años de amor y oraciones» y pidió que lo sigan teniendo presente.

La noticia fue confirmada además a El Nuevo Día por Paco Valcárcel, ejecutivo de la OMB (Organización Mundial de Boxeo).

La pelea que cambió su vida

Colón, que había tenido un prometedor inicio de carrera, sufrió una hemorragia cerebral después de un combate contra Terrel Williams en octubre de 2015, en Fairfax, Virginia. Durante la pelea, el puertorriqueño se quejó ante el árbitro Joe Cooper por los golpes ilegales que recibía en la nuca. Más tarde se derrumbó en los vestuarios y fue trasladado al hospital.

Producto de los golpes en la parte posterior de la cabeza, quedó en estado vegetativo persistente. Estuvo 221 días en coma y recién salió del hospital en mayo de 2016. Le realizaron una hemicraniectomía de emergencia para reducir la inflamación del cerebro y eliminar el hematoma. Desde entonces, su familia lo acompañó en la rehabilitación, con la esperanza de que volviera a caminar, aunque nunca se recuperó por completo: no recuperó el habla y quedó en silla de ruedas.

Una carrera interrumpida

Antes de esa pelea, Colón tenía un récord invicto de 16 victorias, con 13 nocauts. En ese combate cayó dos veces a la lona y fue descalificado cuando su esquina le sacó los guantes después del noveno asalto.

En 2016, el CMB introdujo la «regla Prichard Colón» para desalentar y sancionar los golpes en la parte posterior del cuello, conocidos como «golpes de conejo».

Reconocimiento del mundo del boxeo

La OMB, el CMB y la AMB lamentaron la muerte del exboxeador. La OMB lo definió como «un guerrero hasta el final» y destacó que «su mayor pelea se convirtió en un testimonio de resiliencia y del amor incondicional de su familia». El CMB envió sus condolencias a su madre, Nieves, y a sus seres queridos. La AMB, por su parte, señaló que «Prichard nos dejó profundas lecciones sobre la vida, la resiliencia y nuestro deporte».