La muerte de un padre es una de las pérdidas más difíciles de atravesar, y el psicólogo José Abadi reflexionó sobre ese proceso en el marco del duelo que vive Lionel Messi tras el fallecimiento de su padre, Jorge. En diálogo con LN+, el especialista explicó por qué, más allá de la edad de los hijos, la ausencia de la figura paterna puede generar una profunda sensación de desprotección.

El lugar del padre en la vida de los hijos

Para Abadi, el vínculo entre padre e hijos es “fundamental y clave” en la vida de una persona, y lo es especialmente en la relación entre padre e hijo varón. “Cuando la muerte llega y se lleva al padre, cuando esa primera despedida tiene lugar, es un hito significativo”, sostuvo.

El psicólogo hizo foco en una idea que suele acompañar este tipo de pérdidas: la sensación de que, con la muerte de los padres, también termina de algún modo la infancia. Esto se relaciona con el lugar simbólico que los padres ocupan incluso cuando los hijos ya son adultos, formaron sus propias familias y dejaron de depender de ellos.

“Ese lugar contenedor, protector, ese lugar de respaldo, más allá de que hayamos crecido, que seamos adultos, que tengamos la edad que tengamos, siempre la figura del padre lo ocupaba”, explicó Abadi.

Una sensación de desamparo que se reconstituye

La muerte de un padre no es solo la ausencia física de un ser querido, sino también la desaparición de una referencia que acompañó a la persona desde el comienzo de su vida. “Cuando perdemos a nuestro padre, se da una sensación de un mundo parcialmente despoblado, de desamparo, que luego se va reconstituyendo”, señaló el profesional.

El duelo como proceso

Abadi remarcó que todo duelo requiere un trabajo emocional y un itinerario propio. “Hay un primer tiempo donde nos cuesta mucho admitir y aceptar que la partida de nuestro ser amado ha tenido lugar, su partida biológica. Cuesta. Uno lo sabe, pero se resiste a admitirlo en el fondo de su ser”, sostuvo.

Con el transcurso del duelo, esa resistencia inicial da paso a un proceso de reconstrucción que, para Abadi, es parte natural de la elaboración de la pérdida.