El capitán iraquí Rahman Al-Jubouri navega en un buque petrolero, actualmente enfrentando riesgos extremos en aguas cercanas al estrecho de Ormuz, donde describe su entorno como «una bola de fuego». Esta advertencia subraya la creciente peligrosidad del comercio marítimo en una región marcada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Al-Jubouri se encuentra al mando del petrolero Sea Moon, que traslada petróleo desde el golfo de Adén hacia el puerto de Ras Isa en Yemen. Su trayecto, aunque no atraviesa directamente el estrecho de Ormuz, se considera de alto riesgo debido a la proximidad a una de las rutas marítimas más sensibles a nivel global.

A lo largo de su carrera, que comenzó en 1984, Al-Jubouri ha enfrentado diversas crisis, incluidas la guerra entre Irán e Irak y la Guerra del Golfo de 1991. En la actualidad, los ataques militares esporádicos continúan amenazando la navegación, lo que ha llevado a su tripulación a realizar simulacros de seguridad ante posibles embates.

Recientemente, las operaciones han sido interrumpidas por la guerra regional que involucra ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán. Esto ha dejado a varios buques en un estado de incertidumbre, y el estrecho de Ormuz ha visto amenazas de cierre, complicando aún más el tráfico marítimo.

Este alto grado de peligro ha llevado a que la tripulación del Sea Moon se reduzca de 27 a 17 marineros, debido a los temores generados por la violencia en la zona. Aunque se mantienen en contacto con sus familias a través de internet, el desgaste emocional y la nostalgia son palpables, especialmente tras largos períodos sin ver a sus seres queridos.

A pesar de estos desafíos, los suministros básicos, como alimentos y agua embotellada, se repone con regularidad en los puertos, sin reportes significativos de escasez. Al-Jubouri ha enfatizado que su experiencia en el mar le ha permitido adaptarse a las presiones del entorno, pero la tensión sigue siendo parte de su jornada diaria.