LONDRES — El escenario mundial enfrenta una creciente incertidumbre ante la posibilidad de un conflicto bélico inminente, con un presidente **Donald Trump** que oscila entre afirmar que la guerra con Irán está por finalizar y pronosticar su prolongación.

En un giro abrupto, Trump ha declarado que el país podría estar a menos de 24 horas de una escalada significativa en los combates, sugiriendo bombardeos masivos que podrían comenzar en breve.

Los líderes mundiales han pasado semanas intentando frenar el avance de este conflicto, con reuniones de diplomáticos de más de 40 naciones que han resultado en escasas propuestas concretas para abordar la crisis.

En Corea del Sur, el presidente Lee Jae Myung expresó su preocupación por las repercusiones duraderas del conflicto, mientras que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, busca abrir canales de diálogo con Teherán.

En Europa, el presidente francés Emmanuel Macron y el vicecanciller austriaco Andreas Babler han criticado la postura beligerante de Trump, este último reafirmando la neutralidad de Austria en este contexto.

Las declaraciones del presidente estadounidense han alternado entre el reconocimiento de debilidades de Irán y amenazas de ataque a sus instalaciones críticas, generando confusión y preocupación entre sus homólogos.

Esta situación ha llevado al presidente del Consejo Europeo, António Costa, a advertir sobre la ilegalidad de cualquier agresión contra la infraestructura civil, enfatizando que la escalada no conducirá a una paz durable.

Irán, por su parte, ha respondido a las amenazas reiterando que cualquier ataque desencadenará represalias severas, lo que aumenta la tensión en la región.

A medida que la incertidumbre crece, informes recientes indican que funcionarios paquistaníes propusieron un alto el fuego temporal de 45 días, aunque aún no ha habido respuesta oficial de Estados Unidos ni de Irán.

Al mismo tiempo, las potencias mundiales siguen evaluando las repercusiones económicas que la interrupción de los envíos de energía a través del estrecho de Ormuz podría acarrear, mientras se discuten medidas diplomáticas para abordar la crisis.

Próximas conversaciones entre líderes mundiales se centrarán en encontrar soluciones para reactivar el transporte marítimo y prevenir un mayor deterioro de la situación en la región.