En el segmento de mayor calidad de la vitivinicultura argentina se consolida una transformación vinculada a la viticultura de precisión. Cada vez más bodegas buscan identificar pequeñas porciones dentro de sus viñedos y elaborar por separado las uvas de esos sectores específicos, dando lugar a los denominados vinos de parcela.

Esta tendencia surge a partir de seleccionar sectores concretos que presentan características particulares de suelo, clima, orientación, disponibilidad de agua o comportamiento en las plantas. De este modo, el nombre del lugar de origen gana protagonismo frente a la identificación exclusiva de la variedad de uva.

Diferencias de escala: finca, estate, single vineyard y parcela

En el etiquetado del vino existen diferentes términos sobre el origen de la uva que no significan lo mismo:

  • Finca: puede ser parte de un nombre comercial y no necesariamente remite a un viñedo específico.
  • Estate: indica que la uva se cosechó en propiedades de la bodega, aunque puede provenir de distintos viñedos.
  • Single vineyard: señala que las uvas pertenecen a un único viñedo, el cual puede tener una extensión considerable con diversidad de suelos.
  • Vino de parcela: busca reducir el área de origen al mínimo, trabajando con una porción delimitada que demuestra un comportamiento diferenciado.

Que la superficie sea más pequeña no significa automáticamente que el vino sea mejor. La elección de una parcela tiene sentido cuando el sector presenta características particulares que se trasladan a la uva y a la bebida final.

Del varietal a la precisión del territorio

La vitivinicultura actual contrapone la búsqueda de la mejor expresión de una uva con la intención de reflejar el carácter de un territorio. En la Argentina, la precisión sobre el origen cuenta con diferentes niveles: un vino puede señalar que proviene de Mendoza, pero también de una zona más específica como el Valle de Uco, de una localidad como Gualtallary o de un paraje como Altamira. La parcela representa el nivel más detallado dentro de esa escala geográfica.

Factores que hacen diferente a una parcela

Aun dentro de una misma finca existen variaciones a pocos metros de distancia que alteran el desarrollo de la vid y la maduración de las uvas. Entre las principales variables que diferencian a un sector de otro se encuentran:

  • Composición y profundidad del suelo, así como su capacidad de drenaje.
  • Cantidad de agua disponible.
  • Pendiente, orientación y exposición al sol.
  • Incidencia de los vientos y temperaturas.
  • Edad de las plantas, vigor y respuesta al riego.

Por este motivo, los productores analizan los suelos y siguen de cerca la respuesta de las vides para determinar qué sectores justifican una elaboración individualizada.