Irán se enfrenta a una seria crisis de participación en la Copa Mundial 2026, ya que su delegación no pudo asistir al congreso de la FIFA en Canadá debido a conflictos diplomáticos.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reafirmó que Irán jugará en el torneo que se desarrollará en Estados Unidos, Canadá y México. Sin embargo, la exclusión de la delegación iraní del congreso resalta las tensiones políticas y los desafíos logísticos que presenta este evento histórico, que contará con 48 equipos.

La complicada situación de Irán surge en medio del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel. A pesar de haber clasificado, Teherán solicitó que sus partidos se jueguen en sedes alternativas debido a las difíciles relaciones diplomáticas, pero la FIFA rechazó esta petición y mantuvo el calendario como estaba previsto.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que no hay objeciones para que los jugadores iraníes compitan, aunque subrayó que aquellos relacionados con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica no podrán ingresar. Infantino, por su parte, enfatizó que “debemos unirnos” y garantizó la participación de Irán en el torneo.

La federación iraní, representada por su presidente Mehdi Taj, se vio envuelta en la controversia tras ser impedida su entrada a Canadá debido a normas migratorias. Taj, vinculado al IRGC, tuvo problemas en el aeropuerto de Toronto, desencadenando una serie de reacciones sobre las decisiones de ingreso.

Fuera del congreso, manifestantes que pedían un cambio de régimen en Irán alzaron la voz, expresando su rechazo hacia el IRGC y pidiendo a la FIFA que no tenga tratos con grupos designados como terroristas. La situación de Irán sigue en el ojo de la tormenta, con el inicio de la Copa cada vez más cerca.