El terremoto que sacudió Colombia dejó una profunda crisis habitacional. Según el periodista Joan Avellaneda, en diálogo con +Perfil, unas 35.000 viviendas tienen algún tipo de afectación, lo que impide a miles de familias regresar a sus hogares.

Familias que no pueden volver a sus viviendas

Avellaneda contó el caso de cuatro tíos que viven en Pereira, todos mayores de 80 años, cuyo edificio se agrietó tras el sismo. «Ellos salieron corriendo a las siete de la mañana en bata o en pijama, el edificio se agrietó y ya Gestión del Riesgo no los deja entrar», relató. Sus familiares llevan tres días en la calle y solo pudieron conseguirles un refugio desde la distancia.

El periodista utilizó su propia experiencia para describir la situación de miles de damnificados que, aunque no perdieron totalmente sus casas, no pueden ingresar hasta que las autoridades evalúen la seguridad de las estructuras.

Refugios improvisados

Las autoridades locales están evaluando distintos espacios para convertirlos en refugios temporales, como instalaciones deportivas, centros de eventos y plazas públicas. «Ese tipo de zonas revisan que no haya riesgo y se están improvisando», señaló Avellaneda, quien advirtió que los campamentos existentes son «muy improvisados».

La cantidad de personas que necesitan un lugar para permanecer constituye uno de los principales desafíos de la emergencia. «Multiplica esas viviendas por cuatro personas de familia, tienes varios cientos de miles de personas que en este momento, aunque no se les cayó su casa, no pueden entrar», explicó.