Qué es el efecto Kate y cómo influye en las ventas de moda
Una aparición pública de pocos minutos puede transformar la visibilidad comercial de una marca de ropa. En la industria del vestuario, el impacto directo que generan las elecciones de indumentaria de Catherine, princesa de Gales, se conoce popularmente como el «efecto Kate».
El término comenzó a ganar notoriedad tras su casamiento con el príncipe Guillermo en abril de 2011. Desde ese momento, comerciantes y diseñadores observaron cómo la ropa elegida por la entonces duquesa de Cambridge desencadenaba búsquedas inmediatas y demandas de compra por parte de los consumidores.
Casos emblemáticos de ventas y visibilidad
Uno de los episodios más citados involucró a la firma británica Reiss en mayo de 2011, cuando Kate lució un vestido color camel en un encuentro con Barack y Michelle Obama. Tras esa presentación, la llegada de usuarios al sitio web de la marca se incrementó un 200% y la prenda se agotó en poco tiempo. Ciertos reportes de la época, como los de la cadena CBS, mencionaron subas superiores al 300%, mientras que ABC indicó que la empresa obtuvo ganancias muy por encima de lo habitual durante ese año.
El impacto no se restringe a las firmas de lujo o de alto valor. En abril de 2012, el periódico The Guardian detalló cómo la marca LK Bennett aprovechó la exposición asociada a la princesa durante la apertura de su primer local en Nueva York para consolidar su llegada al mercado estadounidense.
Un mecanismo sin campañas publicitarias
A diferencia de otras figuras públicas o celebridades, los integrantes de la familia real británica no realizan anuncios comerciales ni promociones tradicionales. El interés se activa a partir de fotografías en actos oficiales que luego circulan en portales de noticias y redes sociales.
Este comportamiento del consumidor también fue objeto de estudio en el ámbito universitario. Un trabajo presentado en 2013 por Ashleigh Logan, Kathy Hamilton y Paul Hewer, investigadores de la Universidad de Strathclyde, analizó cómo la imagen de la princesa contribuyó a renovar el atractivo de la monarquía británica y a posicionar su figura como un motor de valor comercial por sí misma.