El sector de la arquitectura y la edificación suma una alternativa tecnológica que busca transformar los plazos habituales de obra. Se trata de un método que permite levantar una vivienda de 120 metros cuadrados en un plazo de apenas 48 horas.

A diferencia de las alternativas más difundidas en el mercado, esta propuesta no recurre al uso de ladrillos ni tampoco se encuadra dentro de los sistemas tradicionales de construcción en seco. De esta manera, el desarrollo se presenta como una opción disruptiva para la edificación residencial.

La llegada de este tipo de innovaciones apunta a optimizar los tiempos de ejecución en la edificación, ofreciendo soluciones dinámicas frente a los métodos convencionales que requieren plazos de obra más extensos.