La muerte de Jorge Horacio Messi, padre de Lionel Messi, a los 68 años tras una larga lucha contra el cáncer, dejó al descubierto un legado poco conocido que trascendió el fútbol. Lejos de los reflectores, el padre del astro argentino fue el motor de un proyecto sanitario que permitió salvar decenas de vidas en Rosario.

Según revelaron el médico Jorge Tartaglione y el doctor Juan Di Santo, del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, Jorge Messi impulsó un programa de formación continua para el equipo de trasplante de médula ósea de ese centro pediátrico público. La iniciativa comenzó en 2010, cuando la fundación que lleva el nombre de su hijo le informó sobre la necesidad de actualizar al personal médico del hospital.

En ese momento, el equipo de trasplantes del Vilela había sufrido renovaciones en su staff y requería formación en centros de referencia internacionales. Jorge Messi se contactó con el director médico de la unidad de hemoterapia y se hizo cargo de todo: gestionó las rotaciones de los especialistas en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, cubrió los pasajes aéreos, los traslados y los alojamientos durante los meses que los profesionales permanecían en la ciudad catalana.

Un proyecto abarcativo

Lo que en principio iba a ser una capacitación solo para el jefe y el subjefe del equipo, Jorge Messi lo amplió para incluir a todos los integrantes: hematólogos, pediatras clínicos, tres enfermeros y hemoterapistas. Además, uno de los hermanos del futbolista solía ir a buscarlos al aeropuerto de Barcelona.

Di Santo destacó que Messi no se limitaba a aportar dinero, sino que participaba personalmente de la gestión: coordinaba las rotaciones, se ocupaba de las cuestiones administrativas y velaba por el bienestar de cada profesional durante su estadía en España.

El objetivo cumplido

El propósito central del proyecto era que el conocimiento adquirido en Europa volviera a Rosario y se aplicara en niños sin cobertura social que no tienen acceso al sistema de salud privado. Según los testimonios, ese objetivo se cumplió: desde la implementación del programa, el Hospital Vilela realizó más de cien trasplantes de médula ósea.

Uno de los casos documentados fue el de Silvia Lavítula, jefa del Servicio de Hemoterapia del hospital, quien viajó a Barcelona en 2013 para capacitarse en el Vall d’Hebron, un centro de referencia internacional en trasplantes y patologías oncohematológicas infantiles.

La historia recién salió a la luz tras la muerte de Jorge Messi, y tanto Tartaglione como Di Santo resaltaron la humildad con la que se manejó la familia. “Ese era el objetivo de Jorge y lo logró”, concluyó Tartaglione.