Alerta científica: para 2100 los días de calor extremo sumarán cuatro horas extra
Un estudio liderado por científicos de la Universidad Sun Yat-sen, en China, alerta que para el año 2100 los días de altas temperaturas podrían sumar cuatro horas adicionales de calor extremo por jornada. Los resultados fueron publicados en la revista Nature Climate Change.
La investigación analizó proyecciones climáticas globales bajo un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero. Según los especialistas, el calentamiento global elevará los picos de temperatura máxima y prolongará las horas críticas en las que el cuerpo humano queda expuesto a niveles peligrosos de calor.
Qué implica el aumento de horas térmicas
Uno de los puntos clave del trabajo es el comportamiento de las temperaturas nocturnas. Con cuatro horas más de calor por día, las noches dejarán de ofrecer el alivio térmico natural habitual. Los investigadores remarcaron que el estrés térmico sin descanso es un factor de riesgo para la mortalidad por olas de calor.
Además, la falta de descenso de las temperaturas dificulta la regulación fisiológica del organismo, principalmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La exposición acumulada al calor extremo reducirá la capacidad de recuperación del cuerpo, con riesgo de colapso térmico y complicaciones cardiovasculares.
Impacto en trabajo y consumo energético
El informe advierte que el aumento de horas cálidas afectará las actividades laborales al aire libre y la demanda energética en los centros urbanos, especialmente por el uso de sistemas de refrigeración y aire acondicionado. Los especialistas en planificación urbana señalaron que las políticas públicas de adaptación deben reformularse.
También se destaca la urgencia de reestructurar las jornadas de trabajo a la intemperie, sobre todo en sectores como la construcción y la agricultura. Establecer pausas obligatorias o modificar horarios será clave para evitar golpes de calor fatales.
Zonas más vulnerables
Según el estudio, las regiones tropicales y las grandes metrópolis densamente pobladas están entre los territorios más vulnerables a este fenómeno.