El tiempo se agotó para la búsqueda de sobrevivientes del terremoto que sacudió el oeste de Colombia. Este jueves a las 7:34 de la mañana se cerró la «ventana dorada»: el plazo crítico de 72 horas que los expertos consideran clave para encontrar personas con vida bajo los escombros. Pasado ese límite, las probabilidades caen en picada por la falta de agua y el agotamiento extremo.

Pese al pronóstico adverso, los equipos de rescate continúan trabajando en ciudades fuertemente castigadas como Pereira y Cali. Las cuadrillas siguen escarbando con sus propias manos, guiadas por la desesperación de cientos de familias que aguardan un milagro frente a las montañas de cemento.

El balance oficial: 273 muertos y 377 desaparecidos

El último balance del director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Santiago Tamayo, confirmó que el sismo ya se cobró la vida de 273 personas y dejó 3.824 heridos de diversa gravedad. La Fiscalía General mantiene un listado abierto con 377 ciudadanos reportados como desaparecidos.

El terremoto, de magnitud 7,4, arrasó el oeste del país y provocó el colapso de 12.584 viviendas, 172 edificios y más de 2.000 escuelas. Casi 100.000 ciudadanos quedaron a la intemperie en cuestión de segundos.

Réplicas y ayuda dispersa

El Servicio Geológico Colombiano contabilizó más de 160 réplicas desde el sismo del lunes cerca de San José del Palmar (Chocó), incluyendo un sacudón de 4,2 durante la mañana del jueves.

La Cruz Roja advirtió que el impacto está desparramado en al menos 14 departamentos, lo que dificulta la llegada de insumos y asistencia de urgencia. «Hay una gran dispersión en la afectación, no está tan concentrado como en otras situaciones. Esta operación va para largo», admitió Cristian Torres, director adjunto de la entidad para las Américas.

Entre las historias que conmueven, la abogada Vickye Giraldo logró rescatar con vida a su gato Polux de las ruinas de su departamento en Cali. Los socorristas mantienen la fe recordando antecedentes como el del venezolano Hernán Gil, que sobrevivió siete días bajo los escombros.