Irán ha incrementado las ejecuciones y detenciones en medio de una tregua con Estados Unidos, según informan activistas de derechos humanos. Las autoridades continúan con la represión a pesar de los intentos de diálogo promovidos por el presidente Donald Trump.

Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, al menos 3.646 personas han sido arrestadas, con 767 de estos arrestos ocurridos tras el alto el fuego iniciado el 8 de abril. Las órdenes de detención se basan en cargos de espionaje y transmisión de información a medios extranjeros, entre otros.

Recientemente, el régimen ha seguido ejecutando a condenados, entre ellos, Mehdi Farid, quien fue ahorcado bajo acusaciones de vínculos con el Mosad. Esto se suma a la ejecución de un octavo hombre relacionado con protestas antigubernamentales ocurridas en enero.

Las autoridades iraníes han implementado un «apagón» de internet desde hace 53 días, lo que dificulta el acceso a información. Según el director de la ONG Iran Human Rights, es esencial la liberación de todos los presos políticos como condición para cualquier futuro acuerdo con Irán.

El poder judicial ha acelerado los juicios para los detenidos, con un enfoque en aquellos considerados colaboradores de «agresores hostiles». Además, el jefe del poder judicial advirtió que no habrá clemencia en estos casos.

Trump ha sugerido que Irán aumente las posibilidades de éxito en las negociaciones liberando a ocho mujeres, a quienes se les acusa de delitos graves. Entre las detenidas está la abogada de derechos humanos Nasrin Sotoudeh, cuya hija reportó contacto reciente tras semanas de silencio.

Organizaciones internacionales han denunciado un aumento significativo en las ejecuciones de mujeres en Irán, destacando que el número alcanzó un récord en más de 20 años. En este contexto, los expertos advierten un riesgo creciente para aquellos que se oponen al régimen.