Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la OPEP, sorprendiendo a sus miembros en un contexto de tensiones crecientes. Esta decisión se produce en medio de un entorno volátil en el mercado petrolero global.

El anuncio, que tomó por sorpresa a los otros países del cartel, marca un hito después de seis décadas de cooperación. Las tensiones entre Abu Dabi y Arabia Saudita, líder de hecho de la OPEP, han sido crecientes, evidenciando diferencias importantes en la gestión de la producción.

La salida de EAU redundará en una disminución de la capacidad del cartel para gestionar los precios del petróleo, afectando su relevancia en un mercado en constante cambio. Además, esta decisión posiciona a Emiratos como un actor menos predecible dentro del sector.

Adicionalmente, la producción de EAU se ha visto afectada por el cierre del estrecho de Ormuz, lo que genera escasez de suministros y pone en cuestión las cuotas del cartel. La interrupción de este corredor estratégico ha dejado un impacto significativo en el mercado global.

Una vez que se reanude el flujo de petróleo, la decisión de EAU podría abrir la puerta a una intensa competencia por participación de mercado y potenciales guerras de precios, ante la intención de varios estados de aumentar su producción.

Funcionarios de otros países miembros no anticipan que esta salida desencadene una desbandada mayor dentro de la OPEP. Sin embargo, el futuro del cartel se ve complicado por el cambio de relaciones entre sus integrantes.

El poder de mercado de la OPEP disminuirá

La separación de uno de los miembros más influyentes del grupo plantea interrogantes sobre el futuro de la OPEP. El poder del cartel se ha debilitado en los últimos años frente a un aumento de producción global, lo que ha dificultado a Arabia Saudita mantener el equilibrio entre sus integrantes.

El logo de la OPEP en su sede central en  Viena. Foto: Bloomberg

El analista Greg Brew advirtió que la salida de EAU afectará negativamente la credibilidad de la OPEP, dada la importancia de este país en la producción del cartel.

Esta situación se ha desarrollado a lo largo de varios años, teniendo sus raíces en crecientes desacuerdos sobre las políticas energéticas entre Abu Dabi y Riad desde el comienzo de la década.

Años de planificación

La decisión de salir de la OPEP fue una opción contemplada por Emiratos durante muchos años y se vio influenciada por la pandemia de Covid, que exacerbó las diferencias en las estrategias petroleras entre ambos países.

Las fricciones también reflejan divergencias en sus visiones económicas: mientras EAU busca maximizar sus recursos antes de una posible transición energética, Arabia Saudita prefiere manejar con cautela la producción y los precios del petróleo.

La figura clave en esta decisión fue Sultan Al Jaber, CEO de Abu Dhabi National Oil Company, conocido por su desacuerdo con las restricciones impuestas por las cuotas.

EAU ha buscado aumentar su producción por encima de los límites establecidos, generando tensiones con su socio, Arabia Saudita. Aunque se planteó la salida del cartel, la decisión se materializó recientemente.

La guerra de Irán, un punto de quiebre

Los planes para abandonar la OPEP se intensificaron a finales del año pasado, particularmente tras la guerra en Irán, que complicó aún más la situación del mercado petrolero.

El cierre del estrecho de Ormuz obligó a los productores de la región a reducir su output en más de 10 millones de barriles diarios, dejando un impacto significativo en el suministro global.

Este contexto permitió que la salida de EAU de la OPEP+ fuera menos disruptiva, facilitando que el país pueda responder a un aumento en la demanda de combustibles sin estar limitado por las cuotas.

La capacidad de producción que salga de la influencia de la OPEP podría generar un descenso en los precios a largo plazo. La comunidad energética está atenta a posibles reacciones de otros miembros ante esta situación.