Cali: la desesperada búsqueda de sobrevivientes entre los escombros del terremoto
En el barrio Capri, al sur de Cali, Colombia, la noche se convirtió en una escena de gritos, peleas y esperanza. Las dos Torres del Limonar, que tenían cinco pisos, quedaron reducidas a cascotes y hierros retorcidos tras el terremoto del lunes. La manzana entera fue destruida y decenas de voluntarios trabajan sobre las ruinas con la esperanza de encontrar más personas con vida.
El rescate de Diana Marcela Troncoso Escobar, una mujer de 31 años que fue sacada con vida el martes por la mañana, alimentó la esperanza de los equipos de emergencia. Por eso, pese al cansancio y la tensión, la búsqueda no se detiene ni durante la noche.
Trabajo contra el tiempo
Entre los escombros, los rescatistas piden baldes de 20 litros para retirar escombros y abrir agujeros que les permitan llegar a posibles atrapados. La desesperación, sin embargo, a veces genera desorden: hubo peleas entre voluntarios por los pedidos de silencio, una señal clave para que los equipos que trabajan debajo del hormigón puedan identificar ruidos de personas con vida, a los que llaman “positivos”.
El sargento William Perdigón, de los bomberos de Jamundí, informó a Clarín que hasta el momento se rescataron siete personas con vida y doce cuerpos sin vida. También se recuperaron dos perros con vida.
La logística del rescate
En medio de la noche, los generadores iluminan los restos de la estructura mientras los martillos neumáticos intentan quebrar el hormigón. Una vez que logran romper las losas, los rescatistas se meten en los agujeros y usan linternas para continuar con las tareas de remoción. Para apuntalar los pasajes, utilizan lo que encuentran a mano, incluso pequeños troncos.
Del otro lado de la calle, delimitada con vallas y cintas de peligro, se instalaron carpas de asistencia para los equipos. Allí reparten agua y alimentos. El calor húmedo de Cali cede a la noche, pero el polvillo y el movimiento constante hacen imposible no transpirar.
Cerca de las 23, un rescatista que trabajaba dentro de la estructura pidió agua por el calor que se genera bajo tierra. Inmediatamente, voluntarios corrieron con bidones de seis litros y en cuestión de segundos sobró el agua.
Toque de queda y militarización
La recorrida nocturna por una de las zonas más afectadas mostró poco movimiento en las calles. Es la segunda noche de toque de queda en Cali, la tercera ciudad en importancia de Colombia. El alcalde Alejandro Eder dictó la medida que impide el tránsito de vehículos, excepto para los rescatistas, entre las nueve de la noche y las seis de la mañana.
Eder aseguró que tomó la decisión por pedido de los vecinos. Además, militarizó los barrios afectados, por lo que entre los rescatistas se ven algunos militares uniformados con fusiles.