El delantero de Deportivo Recoleta, Wilfrido Báez, se refirió a la expulsión que sufrió en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana ante Boca Juniors, en el que su equipo cayó 3-1 en el Palacio Ducó. El futbolista asumió la responsabilidad por la roja, pero lejos de disculparse, defendió su accionar con declaraciones contundentes.

La jugada de la expulsión

Sobre el cierre del primer tiempo, el árbitro Piero Maza acudió al VAR y expulsó a Báez por un codazo sobre Leonel Flores, que quedó tendido en el césped y se tomó la zona de la mandíbula. En ese momento, el conjunto paraguayo ganaba 1-0, pero la roja cambió el desarrollo del encuentro.

“Por inercia levanté el brazo y agarré al jugador de Boca para hacerme sentir en la marca, y le tomé de la boca. Ya sabía lo que se venía por las cámaras”, explicó el delantero en diálogo con Cardinal Deportivo.

Sin disculpas y con apoyo del vestuario

En una frase que generó polémica, Báez fue contundente: “Estaba escribiendo al grupo de compañeros y les iba a decir que no esperen mi disculpa, porque eso es de cagón. Yo me hago responsable de esa jugada”.

El jugador también aseguró que no recibió críticas de sus compañeros ni de la dirigencia: “Ni si el FBI me investiga van a encontrar algo, porque soy una persona honesta. Hasta ahora no recibí ninguna queja, solo apoyo. Mis compañeros y los dirigentes saben quién soy”.

El malestar en el vestuario

La derrota dejó a Recoleta con un escenario adverso para la vuelta en Paraguay. Báez reveló que el presidente del club, Luis Antonio Vidal Velázquez, mostró su enojo tras el partido: “El presidente entró enojado al vestuario. Era un partido para hacer historia y, lastimosamente, por esa jugada de la que me hago responsable, cambió el partido”.

Boca dio vuelta el marcador con los goles de Santiago Ascacíbar, Milton Delgado y Leonel Flores, y consiguió una ventaja importante para el partido de vuelta.