La selección de rugby league de Nueva Zelanda se convirtió en finalista del Mundial tras derrotar por 34 a 10 a Tonga en el McDonald Jones Stadium de Newcastle, Australia. Con este resultado, el equipo neozelandés avanzó al partido decisivo, donde se medirá el próximo domingo en Lang Park, Brisbane, ante el ganador del cruce entre Australia y Samoa.

El desarrollo del juego estuvo condicionado por fuertes vientos que favorecieron a Nueva Zelanda en el complemento y dificultaron la patada del medio scrum de Tonga, Isaiya Katoa. Pese al intento del conjunto tongano por acortar distancias, la efectividad neozelandesa definió la semifinal en el tramo final.

El regreso clave de Kalyn Ponga

La figura de la jornada fue Kalyn Ponga, quien volvió a jugar tras haber sufrido una fractura de brazo 23 días atrás en el partido del debut frente a Australia. Ponga aportó tres asistencias de try y un tackle defensivo determinante para sostener la diferencia a favor de los Kiwis.

En el cierre del encuentro llegaron los apoyos definitivos:

  • A los 70 minutos, Xavier Willison recibió un pase corto de Ponga y apoyó el quinto try neozelandés poco después de superar el protocolo HIA.
  • A los 80 minutos, en la última acción del juego, Charnze Nicoll-Klokstad capturó una patada precisa de Erin Clark hacia el in-goal para sellar el 34 a 10 definitivo.

Acompañamiento masivo a Tonga y definición en damas

Pese a la derrota, Tonga contó con un fuerte apoyo de sus hinchas. La parcialidad tongana organizó caravanas desde el oeste de Sídney y marchas desde New Lambton hacia el estadio, luego de haber avanzado a semis tras superar a Samoa por 20 a 18 en Parramatta. Por su parte, la selección femenina de Nueva Zelanda también se clasificó a la final tras vencer 32 a 0 a Fetu Samoa.