Peabody deja de fabricar en Argentina y se vuelca a la importación
Peabody, la reconocida marca de pequeños electrodomésticos, dejó de fabricar en Argentina y se convirtió en una empresa dedicada a la comercialización y el servicio postventa de productos importados. Así quedó expuesto en los informes incorporados a su concurso preventivo, que tramita Goldmund S.A., su sociedad controlante.
Desmantelamiento de la planta de La Tablada
La sindicatura constató que la planta ubicada en La Tablada, provincia de Buenos Aires, ya no tiene capacidad instalada para fabricar. Toda la maquinaria pesada fue retirada y trasladada a un depósito en el partido de San Martín. Las oficinas administrativas también se mudaron a una nueva sede sobre la avenida Cabildo, en la Ciudad de Buenos Aires.
Parte de la producción fue trasladada a Paraguay, donde, según la empresa, los costos son entre un 30% y un 35% inferiores a los argentinos. Además, la compañía importa productos terminados desde Asia.
Fuerte caída de personal y ventas
La reestructuración tuvo un fuerte impacto en el empleo. En 2023, Peabody contaba con unos 350 trabajadores. Cuando se inició el concurso preventivo, la dotación ya había bajado a 158. Durante el proceso, se produjeron 10 desvinculaciones en mayo y 12 retiros voluntarios en junio, que representaron un desembolso cercano a los 89 millones de pesos. Así, la empresa terminó junio con 111 empleados, 47 menos que al inicio del concurso. No incorpora personal desde octubre de 2025.
El frente comercial también muestra números en rojo: en el último mes reportado, las ventas cayeron más de 52% respecto del período previo. Durante 2025, Goldmund comercializó más de 700.000 unidades, pero menos de la mitad correspondió a productos fabricados por la propia compañía. En 2026, hasta el momento de la presentación judicial, vendió 83.676 unidades y más de la mitad provenían del exterior.
Deuda y acreedores
La compañía intenta reestructurar un pasivo cercano a $40.000 millones frente a más de 350 acreedores. Los directivos justificaron el achicamiento por la imposibilidad de competir con el ingreso masivo de productos importados y las restricciones para acceder a insumos, pero también admitieron que el precio promedio de los artículos cayó a la mitad en el último semestre.