Un mes de octubre caracterizado por abundantes lluvias, elevada humedad y temperaturas variables vuelve a poner en foco la proliferación de mosquitos en la provincia de Buenos Aires y distintas regiones del país. Las precipitaciones continuas generan la acumulación de agua en diversos sectores, desde recipientes en patios hasta charcos en áreas rurales y periféricas, lo que favorece el desarrollo de estos insectos.

El comportamiento del Aedes albifasciatus

Las condiciones climáticas actuales están directamente ligadas a la aparición de la especie Aedes albifasciatus, conocida popularmente como «mosquito de la inundación». Según explicó la doctora María Victoria Micieli, directora del grupo de Insectos Vectores del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (Cepave), este mosquito deposita sus huevos en la tierra y estos se activan de manera simultánea cuando el suelo se humedece tras las lluvias, especialmente luego de períodos secos.

La etapa acuática de esta especie, que abarca larvas y pupas, se completa en charcos formados cerca de las ciudades y en campos. Si las temperaturas son elevadas, los ejemplares alcanzan el estado adulto en tan solo una semana, mientras que con clima más fresco el proceso demanda entre 10 y 15 días. Al emerger juntos, los adultos suelen invadir zonas urbanas de forma masiva, con mayor actividad al atardecer.

Características y riesgos sanitarios

El Aedes albifasciatus presenta particularidades biológicas que lo diferencian de otras especies de mosquitos:

  • Capacidad de picadura: debido a que suele alimentarse de vacas y caballos, posee la capacidad de picar a través de la ropa.
  • Resistencia al frío: soporta temperaturas bajas y se lo ha registrado incluso en Tierra del Fuego.
  • Duración de las invasiones: aunque un adulto vive entre una semana y diez días, la sucesión de camadas de eclosión puede extender la presencia de enjambres durante un lapso mayor.
  • Impacto sanitario: no es un vector relevante de enfermedades en seres humanos, pero sí posee importancia veterinaria, ya que transmite el virus de la encefalitis equina del oeste a caballos no vacunados.

A comienzos de 2024, episodios de esta naturaleza causaron irrupciones masivas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), La Plata y la Costa Atlántica. Por otra parte, respecto a enfermedades de transmisión humana como el dengue, los especialistas señalan que resulta clave monitorear la circulación del virus en países vecinos y en otras provincias argentinas.