A sus 100 años, Marta despierta curiosidad en todos los que la conocen. “Todos quieren saber mi secreto”, asegura. Pero su historia tiene un detalle llamativo: nunca fue al gimnasio y no toma medicamentos.

La centenaria, que sigue activa, no atribuye su longevidad a una fórmula mágica. Sin embargo, quienes la rodean insisten en preguntarle cómo hizo para llegar a esta edad con buena salud.

Más allá de los consejos habituales sobre ejercicio o fármacos, Marta parece haberse sostenido en hábitos simples, aunque no dio más precisiones sobre su rutina diaria o alimentación.