La inflación en España volvió a preocupar: el índice interanual llegó al 3,6% en julio, su nivel más alto desde mayo de 2024. El dato estuvo impulsado principalmente por el aumento de los combustibles y la electricidad, en un contexto donde los efectos de los conflictos bélicos sobre la energía vuelven a sentirse en Europa.

Qué hay detrás del aumento

Según explicó el corresponsal Marcelo Molina en diálogo con +Perfil, la cifra debe analizarse en términos interanuales y resulta elevada para los estándares habituales de España, donde se espera una inflación cercana al 1,5%. El incremento de la electricidad y los carburantes tuvo una incidencia importante sobre el índice, a lo que se sumó el retiro parcial de algunos beneficios fiscales aplicados por el Gobierno. En el caso de los combustibles, el beneficio alcanzó al diésel pero no a la gasolina.

El impacto de los precios energéticos se traslada rápidamente a otros sectores. “El 3,6 realmente es un tema que preocupa y mucho”, sostuvo Molina. Además, recordó que episodios previos de inflación alta en el país estuvieron vinculados con la guerra entre Rusia y Ucrania.

Como contracara, la canasta básica alimentaria registró un incremento interanual del 1,6%.

Récord bursátil y contrastes

La inflación contrasta con el buen momento de los mercados financieros. La Bolsa española atraviesa un período positivo y se encuentra en niveles récord dentro de Europa, impulsada por sectores como el bancario y el energético. También se destacó el desempeño de grandes empresas como Inditex.

“La macroeconomía española funciona muy bien”, señaló Molina, aunque aclaró que ese buen desempeño convive con una situación menos favorable para los trabajadores: los salarios españoles se ubican en la mitad de la tabla europea, pese a que el país lidera varios indicadores de crecimiento empresarial.

La paradoja es clara: mientras las empresas muestran resultados positivos y los mercados alcanzan máximos, los ingresos de los trabajadores no acompañan ese ritmo.