En medio del complejo contexto económico y la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, el pago de la vivienda se mantiene como la principal prioridad financiera para las familias de La Plata. Pese a que se observan casos donde los inquilinos recurren a endeudamiento o ayuda externa para cumplir con la cuota, representantes del sector inmobiliario local aseguran que la morosidad no presenta niveles alarmantes y se ubica en parámetros similares a los del año pasado.

El peso de la vivienda en el presupuesto

De acuerdo con los datos del Informe sobre el Mercado de Alquileres elaborado por la Municipalidad de La Plata, los costos habitacionales impactan de manera desigual según los ingresos de cada grupo familiar:

  • Pareja de trabajadores: destina el 32 por ciento de sus ingresos al pago mensual.
  • Jubilado y docente: necesitan el 48 por ciento de sus recursos combinados.
  • Docente que vive solo: la renta junto con las expensas absorben el 56,3 por ciento de su sueldo.

Índices de cumplimiento y estrategias de los inquilinos

Durante el primer semestre, los registros reflejan un alto nivel de efectividad en el cobro. En las viviendas familiares, el 95,42 por ciento de los alquileres se canceló en su totalidad. Un 2,65 por ciento realizó pagos parciales y solo un 1,93 por ciento quedó impago. Por el lado de los locales comerciales, el cumplimiento total llegó al 96,14 por ciento, los pagos parciales representaron el 2,21 por ciento y el saldo no abonado fue del 1,64 por ciento.

La presidenta de la Cámara Inmobiliaria bonaerense, Lilian Ledain, destacó que las personas buscan resguardar su lugar de residencia antes que otros gastos. Asimismo, indicó que ante complicaciones económicas persistentes, algunos inquilinos optan por mudarse con sus padres o compartir la vivienda con otras personas.

Desde el sector profesional, los martilleros Gisela Agostinelli y Ramón Penayo explicaron que los atrasos son casos puntuales. Para evitar la acumulación de intereses, algunos arrendatarios apelan a créditos bancarios, ayuda de familiares o abonos en dos partes. En los casos donde se generan demoras, las inmobiliarias buscan acordar refinanciamientos de corto plazo, se comunican con los garantes o sugieren la rescisión del contrato cuando el atraso supera los dos meses y no hay capacidad de pago.