En un nuevo encuentro sobre el escenario económico, representantes del sector PyME y economistas analizaron la necesidad de equilibrar el orden macroeconómico con las posibilidades concretas de las familias y las empresas, de cara a un año electoral en el que podrían reaparecer propuestas como el congelamiento de tarifas.

El impacto de las tarifas en la producción

Diego Achilli, industrial PyME de Tres de Febrero, sostuvo que el desafío es encontrar un equilibrio que permita a trabajadores, empresas y consumidores sostener sus ingresos y afrontar sus gastos cotidianos. “Necesitamos que la gente, yo sinceramente siempre lo miro con los que laburan con nosotros, la gente que trabaja conmigo tiene que poder vivir, tiene que poder pagar el alquiler, tiene que poder pagar la luz”, afirmó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.

Achilli cuestionó un escenario en el que, a su entender, la mayoría de la sociedad termina perdiendo mientras unos pocos sectores resultan beneficiados, y pidió que las políticas económicas presten mayor atención al ciudadano y no se concentren exclusivamente en los indicadores macroeconómicos.

“Me parece que tenemos que dar un poquito más de apertura, darle un poquito más a la gente, pensar más en el ciudadano, más que en la macro, porque si no, la macro me parece que es un montón de micros unidas”, sostuvo.

El empresario consideró que el objetivo debería ser construir un sistema en el que una mayor parte de la población pueda mejorar sus condiciones de vida, sin regresar a esquemas que terminen generando desequilibrios en el futuro.

Por su parte, Leonardo Alberto, licenciado en Economía y contador, puso el foco en el comportamiento de los servicios y explicó que, por sus características, la demanda de algunos de ellos es difícil de reducir frente a un aumento de precios. Como ejemplo, señaló que una familia no puede simplemente dejar de utilizar determinados servicios esenciales para compensar una suba tarifaria.

Según Alberto, los aumentos sostenidos de tarifas pueden afectar a sectores productivos que generan valor agregado, pero que ven reducido su margen de rentabilidad debido al incremento de sus costos. En ese marco, planteó que el Estado debería analizar el efecto distributivo de esas decisiones y encontrar un equilibrio entre la libertad de mercado y la necesidad de evitar aumentos que puedan afectar de manera desproporcionada a determinadas actividades.

Las expectativas y el discurso oficial

Otro de los ejes de la discusión fue la forma en que el Gobierno comunica sus objetivos en materia de inflación. Fernando Meaños planteó si existe el riesgo de que las autoridades generen expectativas demasiado elevadas al presentar como inminentes resultados que, en realidad, podrían requerir varios años. Federico Glustein, economista y consultor económico, sostuvo que la construcción de expectativas forma parte de la discusión.