La comunidad de la ciudad correntina de Goya atraviesa momentos de conmoción tras conocerse el fallecimiento de Silvio Ortíz, un operario de 62 años que prestó servicios durante más de tres décadas en la hilandería Emilio Alal.

El hombre había liderado las primeras manifestaciones laborales tras el cese definitivo de operaciones de la fábrica en enero, una medida que dejó a más de 200 familias sin su fuente de trabajo.

El deterioro de su estado de salud

Según indicaron sus excompañeros, la pérdida del empleo afectó severamente la salud de Ortíz. David González, operario también despedido de la planta, explicó que aunque inicialmente participó de forma activa en las protestas, debió alejarse por recomendación médica debido al estrés de la situación. En ese período, Ortíz sufrió un principio de accidente cerebrovascular (ACV) y tuvo que ser internado.

González vinculó la muerte del extrabajador al cuadro de angustia sostenido ante la dificultad de reinsertarse laboralmente en la zona tras haber pasado casi toda su vida adulta en la textil. «En Goya no hay fuentes laborales, así que son pocos los compañeros que están trabajando y el resto se amaña», señaló en declaraciones a radio Sudamericana.

Ante el contexto de vulnerabilidad en el que quedó la familia de Ortíz, sus excompañeros de la fábrica pusieron en marcha una campaña de colaboración financiera.

Las causas detrás del cierre de la hilandería

La paralización de la planta industrial Emilio Alal se hizo efectiva a comienzos de año. En un comunicado oficial emitido en aquel momento, la administración de la empresa responsabilizó a la política económica nacional y a la apertura de las importaciones de productos textiles y prendas provenientes de Asia.

Desde la firma argumentaron también que la contracción del mercado interno, la baja en el poder adquisitivo, el ingreso de ropa usada y el incremento en los costos energéticos y financieros volvieron inviable el mantenimiento de la producción en Corrientes.